DE CUANDO ME ABATIERON

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No entendéis el dolor porque no conocéis el amor
Miráis y sólo veis vuestra sombra
os envolvéis en espejos que desfiguran vuestra imagen.
un día querréis ver, no habrá balcones
paisaje de pisadas sobre ruinas, cuencas vacías que no os reconocerán
un único recuerdo dejaréis,
rabia y eco de voces que vuelven ensangrentadas.
Mi pasado será vuestro futuro.
El invierno cambiara de dueño arrasando la fuerza de vuestro desprecio.
No os asustaréis, serán vuestras sombras.
Seréis vosotros
Y no podréis huir sin que os corten los cristales que habéis roto.
Os explotarán en vuestra conciencia las minas con que sembrasteis
nuestros caminos.
Nosotros somos débiles porque sangramos
Porque vivimos dentro de nuestras tormentas.
Perdimos el valor o no lo conocimos,
ninguna fuerza nos ayudo a encontrarlo.
No supimos salvarnos, nos quedamos parados bajo las piedras.
Sin consuelo, sin olvido, sin perdón.
Nuestra sangre nos aplasto y lo peor es que lo reconocimos
La pena no nos dejará volver
Podremos disfrazarnos pero saber que son máscaras
Mentiras que nos acercaran alejándonos del todo
Para siempre.
Desde siempre.

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Lo encontré entre tristes recuerdos pasados, lo saco para tirarlo porque ya ni siquiera conserva el olor del rencor.

POSITIVISMO

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Me gustan las horas muertas de la tarde y las recientes de la mañana cuando el reloj no las ha gritado. Buscar la luna cuando ando buscándome y encontrarla de sorpresa si estoy despistada. La lluvia, su estruendo y el silencio en la calle. Huir de Madrid por un rato y escapar para siempre con un sueño. Las tardes de fútbol dormitando, los viernes cruzando la meta, los sábados de largo desayuno, los domingos salpicados de etílica amistad. Las pelis argentinas llenas de palabras, las canciones de Silvio, los cuentos de Benedetti. Los debates de ideas enfrentadas, los amigos que respetan los silencios, los que sin entender no piden explicaciones, los que no juzgan detrás de un muro, los valientes que dan la cara, los que tienen una idea y no la cambian aun incomprendidos, los que piden sin exigir, los agradecidos, los que conocen sus defectos y se ven reflejados en los otros, la empatía, los que gritan conmigo si me pisan, los ingeniosos de ironía. Escribir sin sentido, encontrar el sentido de escribir, borrar lo escrito ayer. Las palabras que a veces me regalan, las que intuyo tras la discreción, los gestos espontáneos, los besos que no espero, las sonrisas de satisfacción. Dormir con mis gatos, cambiar la almohada por el cuerpo de él, las mantas que pesan, sacar los pies al frio. Ensuciarme las plantas andando descalza, abandonar el mundo si me pongo el pijama, leer sus palabras en el móvil antes de acostarme. Las siestas que me enredan el tiempo, levantarme con ganas de chocolate, mi nevera llena de bombones y botes de cocacola. Los documentales de monos, las series interminables, el cine en el sofá bajo una manta sin anuncios, los monólogos de woody Allen, el paseo en avión de memorias de África, la angustia de los puentes de madison y la descripción de los tejados de Juan diego Botto en Martín H. Pasear despacito arrastrada de una mano que me gusta apretar, mis gatos esperándome a la vuelta, saludando desde la ventana. Los viajes lejos que me muestran lo parecido que es lo diferente, volver a casa. Esconderme dentro de mí y asomar extrovertida a contar lo que he visto. Arriesgar con la seguridad de que sé volver a empezar, la intensidad, la emoción de la desmesura, atracarme con el verbo querer, colarme despacito sin que se note y dentro acomodarme hasta que dure el cuento. Pensar diferente a tantos e igual a muchos, los iconos juveniles de mis ideas que aún guardo conmigo y que aún identifican conmigo. No estar nunca en el centro de nada, tirarme las certezas a pedradas de dudas y volver a edificarlas. La coherencia de sueños de ojos abiertos y el absurdo recuerdo de ojos cerrados. Mirar atrás y no arrepentirme, mirar atrás y no añorar, mirar atrás y descubrir que algo sigue vivo delante…

RECUERDOS EN LA RETINA. MARRUECOS

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INICIO EN MARRAKECH



Plaza Djemaa el Fna



La noche y sus puestos de comida, su alboroto de gente y el té a la menta, dulce, al estilo bereber.









El día, que cambia el griterío por el silbido de las flautas. Sí, los encantadores existen y las serpientes bailan!!









El zoco, esperado rostro de la ciudad.

- ¿Qué quieres?
- Nada
- Tengo ¿de que color?







Jardines, palacios, la Menara, sus leyendas y su antigua muralla.


Camino al desierto, a los pueblos de arena, a los oasis y al silencio de las dunas.


Allí nos esperaba...














CD Digital Audio, Track#2 -

MIRMIDÓN

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Llegó del otro lado del espejo.
Se hizo materia un 22 de junio.
Mirmidón es su nombre, aunar espacios su vocación.
Armonizó fantasía y realidad.
Se hizo tangible cansado de abrazos virtuales.
Y aquí está, como yo, saltando de un lado a otro, difuminando día a día los límites.
Contradictorio icono de contradictoria fantasía.

HIRIENTE ARENA

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Manos llenas de arena.
En prietos puños postuladas para que no haya duda de intenciones.
Mi determinación es conservar intacto aquello que trocó de ilusión a costumbre.
Sentir es añorar en mi ambición.

Ya me encadené al hambre.
Agónicas quimeras en hábito de pérdidas.

Arena es lo que cuenta mi inventario.

De nuevo suma onírica con solución de resta, de resta que divide.

Ya no se nombran tantos.
Son pocos los que huyeron del suicidio de nombres en mis labios.

Se alejaron los pares pese a mi mano helada que en solitario puño se protege del frío.
Tan sólo fue querencia.

Para que cesara la tormenta de arena.

Para que no os entierre.

Pero siempre regresa este sinfín errante y quedo espectadora de una duna a mis pies.

Intuyo que desierto quiere decir comienzo.

Las yemas de los dedos ya han tocado la piel.
Apenas unos granos me alejan de la puerta.
Yo sé que pasará cuando la cierre.
Nacerán otras piedras, sustentadas en las palmas ya vacías y abiertas.
Erradas de ilusión se encogerán de nuevo para que no se pierdan...

Ignorante erosión de renovada arena.

PERDER EL CONTROL

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El destino de mis sentimientos, si es que existe fin para lo intangible, se escribe en mis dedos. Yo ordeno el nacimiento con la misma convicción con que decido su muerte. Los presto una edad y un paraíso hasta que diosa cruel los destierro al olvido. A ratos, benevolente, los alargo la existencia, aún cuando desdeñosos arriesgan el equilibrio de mi verdad.

Criaturas a mi voluntad, marionetas agarradas a los hilos de mi egoísmo. No hay más, nadie más puede moverlas, autoridad solitaria la que ejerzo. Mas les tocó razón débil. Temerosa de perder el control decidió dejar su reino, escapó abandonándolos a merced de su sombra. Esta decretó anarquía y vació mis dedos de seguridades.

Razón cobarde.
Revolución de sentimientos que inconscientes perdieron su destino.

ALGUIEN

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Si alguien pudiera concederme un deseo le pediría que me hiciera dueña del tiempo, un instante valdría, agarraría por las solapas al futuro y a gritos de incertidumbre le obligaría a hablar. Si la rabia no funcionara intentaría chantajearlo. Un cambio: su sabiduría por mi presente. Porque mi presente es cojo, para poder andar se apoya en el ayer pero le falta la muleta del mañana. Por eso se tambalea, por eso a veces tropieza y se hace daño. Pero también cuando descansa en unas rodillas, cuando esconde la cabeza en unos hombros, cuando ve que sus sueños escondidos se realizan se vuelve tan egoísta que nada le importa. Se mira en un espejo que le devuelve su imagen multiplicada, sin sitio para nada más. Correr es lo que lo mueve y volar lo que lo para.

Si esa misma persona en vez de hacer milagros fuera, por imaginar, arquitecto le pediría que me enseñase a derribar muros, los necesarios para que pasará la luz, me enseñaría a mantener las columnas que aseguran mi tejado por si algún día necesito un buen refugio, dejaría en sus manos las obras en mi carácter. Entonces, abriría ventanas por si alguien que errante paseara por mis jardines se quisiera asomar, perdería las llaves de mi puerta, o mejor, destrozaría los candados a martillazos de seguridad por si algún loco con la vista poco clara se decidiera a visitarme.

Si por el contrario fuera un pintor de sencillez le compraría todos sus cuadros, usaría sus pinturas para adornar mis paredes hasta que tapara por completo ese feo papel, ese laberinto sin salida en el que se pierden mis ideas, incluso dejaría algunos sin colgar, esparcidos por el suelo para cuando me pesa la mirada y no logro levantarla.

También podría ser afilador que pasará silbando melodías, las escucharía y de un salto recuperaría esos cuchillos que guardé ya inservibles hace tiempo y que utilizaba para cortar el miedo, su filo volvería a brillar y mi valentía sería capaz de enfrentarse a esa larga incertidumbre que encuentro en todas partes, me reiría en la cara de ese maldito miedo que me da perder.

Mas lo ideal es que fuera repartidor de ecos a domicilio. Le encargaría el eco de una voz, el eco de una risa y hasta el eco de unas manos, pasaría mis noches entre esos sonidos, olas recuperadas con las que jugaría sin descanso y respiraría... hasta alcanzar esa isla que encontré un principio de verano y que ojalá ningún silencio me robe.

UTOPÍA

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Busco la lluvia que no muere en el suelo; las débiles hojas que resisten caídas. Busco espejos que reflejen sueños, pasados que sean eternos, futuros que expliquen por qué; busco noches en sol alumbradas, madrugadas con luna creciente; Busco interruptores que apaguen el miedo, caracolas que encierren silencios. Busco nubes que no lloren nunca, montañas al nivel del mar, playas en el horizonte mientras me salpico de agua con sal. Busco castillos que no vuele el viento, truenos que asusten al ruido, rayos en siete colores, arco iris con pasos de cebra, barcos con todo a babor. Busco fronteras con camino rojo invitando a pasar; busco escaparates que oferten pupilas, levanto las piedras por ver las estrellas; busco petroleros que extraigan ternura, minas de amistad, enemigos que escupan caricias, desiertos que sacien la sed… perdona que no me detenga pero es que no tengo tiempo que perder.

TIEMPO

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No tengo muy claro por qué me detengo en esta ventana de paisaje blanco. No tengo intención de hacer alquimia con las letras. Hoy no quiero decir nada. Hoy no es día de hablar a través de las palabras. Preferiría que desaparecieran, intuyo que por eso las escribo, como única premisa para borrarlas.
Es martes, 19 de septiembre. Detalle sin importancia si no fuera porque ando despreciándolo, desperdigando el día por las ventanas de un sistema operativo.
Abro, cierro, me asomo, lanzo el tiempo que me sobra para perderlo de vista. Lo mato porque camina lento. No le tengo piedad porque trae las manos vacías.
Llevo observándolo un buen rato. Lo hago de reojo, disimulando, pero sé que lo sabe. El siempre mira fijamente y te aguanta el envite si osas retarlo. Nunca me atrevo, el único riesgo lo asume mi curiosidad. Cuando se topa con ella da un paso atrás. El mismo juego toda la mañana. Decido ofenderle a pedradas de indiferencia. Me humilla a carcajadas de tentación. Soy débil, caigo, me siento a esperarlo.
Ver pasar el tiempo es una droga dura con sus efectos alucinógenos. Una pequeña dosis y me evado de la realidad. Me recrea el pensamiento con preguntas que contemplo no como algo subjetivo, no como cosa intangible. Noto sus cuerpos, distingo sus volúmenes, me manchan sus colores. No nacen para mis oídos, el tiempo se las regala a mis ojos.
Una de ellas es asidua al espectáculo de mis incertidumbres. La primera, la que dirige el desfile. No podría asegurarlo, nada en su aspecto la hace diferente a las demás pero la reconozco esencial.
¿Por qué un concepto inventado define mis actuaciones?
El tiempo.
Droga que cierra el círculo de mis ideas. Es pregunta y respuesta de si mismo. Y yo observándolo. Notándolo avanzar mientras escupo alucinaciones que quedan entre los dientes.
Tengo que desintoxicarme de tiempo perdido. Debería hasta dejar de nombrarlo. Norma de estética para mi filosofía.
Perdono al que vino vestido de segundos anteriores. No le haré recuerdo que es hacerlo eterno. Le daré una edad, la que duré este paisaje cada vez menos blanco y más tiempo aprovechado.
Sobra el escepticismo. Acabo de encontrar respuesta a la pregunta abonada a mi duda existencial. Se la he robado al aburrimiento.
Ahora lo sé. Todo es concepto.
¡ Bajo ninguno olvidaré este alivio!

ODIOS PROPIOS

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Son días de lágrimas, de vacíos en el estomago, de descubrirse igual sin ser igual. Hoy leo experiencias que hablan de manos que no son mías pero son mías. No soy su propietaria pero no por eso dejan de ser mías. No tengo derecho sobre ellas pero no por eso dejan de ser mi deber. No tengo exclusiva pero no por ello dejan de ser únicas. Me mata leer y encontrarme sus manos, me mata imaginarlas dejando huellas, haciéndose únicas, haciéndose suyas. Y ver mis sentimientos expresados en otras palabras. Odio la palabra especial, odio la palabra juego, odio la duda, odio la comparación, odio la distancia, odio no saber llenar, odio la dependencia, odio mi felicidad en otras caras, odio su felicidad en otros cuerpos, odio verle completarse, odio reconocerme tan pequeña, odio no saber huir, odio no saber salir, odio aceptarlo, odio las verdades que me mienten y las mentiras que me descubren verdades, odio estar ciega y ver, odio cuando veo y me ciego, odio cuando me habla y escucho lo que quiero oír, odio cuando me dice lo que quiero y escucho lo que no quiero, odio agobiarle, odio exigirle, odio reclamar un hueco, odio ver que tengo un espacio y no saciarme, odio arañar su paciencia, odio no entenderle, odio no entenderme, odio entenderlo, odio que intuya mis lágrimas, odio que mi llanto le acerque, odio que mi risa le aleje…